jueves, 17 de diciembre de 2015

DESAPARECE EL PSUV


Uno de los aspectos fundamentales para lograr la permanencia de una organización política en el tiempo, pasa por estar conformada, fundada en sólidas bases programáticas, axiológicas y filosóficas, para en función de las mismas alcanzar no solo la continuidad en el tiempo, sino ser la organización política de vanguardia.

Después de la apabullante derrota del pasado 6 de diciembre del año en curso, el Psuv requiere definir de una vez lo que es: o es chicha o limonada, o todo lo contrario, pues hasta ahora el mejor cerebro que define el accionar del Psuv ha sido Eudomar Santos (caracterizado por Franklin Virguez) con su lapidaria frase “Como Vayamos Haciendo Vamos Viendo”, transformando el operar político en una pesadilla pragmática basada en la improvisación.

Al efectuar una revisión de la teoría del Psuv, encontramos que propugnan por establecer el socialismo bolivariano, pero tal exabrupto no existe, por cuanto Bolívar en su legado jamás plantea el socialismo como vía que dirigiría el destino de la Gran Colombia, por extensión a Venezuela. Hay que recordar que el socialismo científico aparece formalmente de mano de Carl Marx y Friedrich Engels después de la muerte de Bolívar.

El paso lógico e imprescindible para el Psuv es definir cuál socialismo se pretende abrazar. ¿El socialismo utópico planteado por Tomas Moro? O ¿por el contrario el materialismo científico marxista? Max Horkheimer perteneciente a escuela de Frankfurt de tendencia socialista ha dicho que Marx se equivocó, lo que deja muy mal parada la argumentación dialéctica de los seguidores de Hugo Chávez.  

Siguiendo por el tortuoso camino dialectico es imperativo definir ¿Qué significa el socialismo del siglo XXI? La mejor salida es que lo conceptualice Heinz Dieterich Steffan padre del bodrio, pues ninguno de los que actualmente tienen en sus manos las riendas del Psuv, está en la capacidad ilustrada de diferenciar chancletas de alpargatas en esta área ontológica.

De acuerdo a lo expresado por Hugo Chávez en el 2003, el Psuv debe seguir el pensamiento de Giulio Santosuosso, de identificar el socialismo venezolano con el liberalismo. De continuar el camino impuesto por Chávez, el Psuv debe encausarse  inexorablemente hacia la socialdemocracia lo cual en sí mismo no es malo ni bueno, es solo un planteamiento político, pero ¿Están dispuestos en el Psuv a compartir el espacio con AD, principal representante en Venezuela de la socialdemocracia?

Adicional a estas premisas teóricas, existe un total alejamiento entre la militancia y la dirigencia, no existe auténtica democracia interna, tanto es así, por poner un ejemplo, muchos de los cargos salidores en las listas para las elecciones a la asamblea, fueron ocupados por las esposas, queridas, amigos con derechos, de los pseudolideres de esta organización política, configurándose un pavoroso y maloliente latrocinio y  abyecto nepotismo, dejando en comparación, al prostíbulo presidencial tutelado por Guzmán Blanco en la Venezuela del siglo 19, como un sano juego de niños

En definitiva debe el Psuv reinventarse, iniciar aceleradamente un profundo proceso de reingeniería interna y definir lo que es. Esto genera una problemática asociada, pues cada tendencia interna tiene su percepción de lo debe hacerse, un ejemplo de ello es Marea Socialista quienes están al asecho para montar tienda aparte, esto traería en la práctica la desintegración del partido de Hugo Chávez atomizando el siempre reduccionista y focalista pensamiento socialista venezolano.

De seguir el Psuv por la autopista de las galimatías conceptuales y la evidente carencia de contenido y práctica axiológica, el partido fundado por Hugo Chávez irremediablemente tendera a desaparecer.


De aquí a no mucho tiempo, el grito de guerra que se escuchara será: ¡Chávez murió, el Psuv se desvaneció!

El abrazo de la muerte

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