SOSPECHAS
FUNDADAS
Se
han presentado últimamente, en el ámbito político venezolano, diversidad de opiniones,
la mayoría con un marcado sesgo unidireccional, que tratan de explicar los motivos
o causas que resultaron en el fracaso traducido en derrota del oficialismo el
pasado 6 de diciembre del año en curso.
Algunos autores -con el debido respeto a
la opinión ajena- plantean, que lo ocurrido se corresponde más a un deseo de
cambio o al voto castigo, por nombrar solo dos de las conjeturas esbozadas. Sin
embargo las causalidades del descalabro van más allá.
Estructurar un análisis, donde solo se
maneje un solo aspecto de la maraña situacional ocasionada por años de pauperización
social, económica, ética, política y educativa por decir lo menos, equivale a
establecer un reduccionismo focalista muy propio de las agrupaciones de la izquierda venezolana, lo cual se aleja de la
esencia del sentir del venezolano que votó el 6 de diciembre de 2015.
Desde esta barricada de opinión, no es una
causa, son múltiples causas, que convergen para que un grueso número de
venezolanos votaran la opción u opciones propuestas por la oposición en las
pasadas elecciones.
Los ciudadanos votaron contra el
oficialismo, para sancionar el ¿socialismo? rentista petrolero (capitalismo de
estado para los que gobiernan, colas sabrosas
para los ciudadanos), la flamante e imperante corrupción en todos los niveles
de la administración pública, el mal manejo de los recursos públicos para
beneficiar al entorno gobernante o al partido de gobierno, lo cual puede ser
definido como peculado de uso, la devastadora inflación generada por la
instrumentación de equivocadas políticas económicas que han concebido un demoledor
espiral que despedaza el ya mermado ingreso del venezolano, erradas o
ineficaces políticas o planes referidos a la protección pública de los
ciudadanos por parte de los cuerpos policiales, terrorismo de estado impulsado
desde los más altos dirigentes del gobierno, a fin de desestimular el voto
opositor, lo cual conlleva a la violación sistemática de derechos humanos,
desabastecimiento alimentario, originado no en la cacareada “guerra económica”, sino en la minimizada
producción nacional, donativos de fondos públicos a otros países, cuando el ciudadano
venezolano muere de mengua. El inventario que sigue es enorme, como enorme fue el
caudal de votos desfavorables al gobierno de turno.
Es
perentorio que el Gobierno haga acto de contrición y pena por la multiplicidad de errores cometidos, se
haga a un lado, y de paso a nuevas generaciones y nuevos enfoques multidisciplinarios,
que rescaten al país del profundo abismo a donde nos condujo la improvisación,
la ignorancia, el resentimiento social y el empirismo ontológico.
Foto captada por Wilmer Errades
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